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El misterio de lo lejano.

Llevo un tiempo obsesionándome con los misterios del mundo. Cuando era pequeña y mis papás se iban hasta altas horas de la noche a seguir con sus negocios (8:00- 9:00 pm) para una niña es muy tarde. Me quedaba con mi tía y mis abuelos; mientras ella lavaba los trastes del día, yo miraba el cielo y a todas esas estrellas que no comprendía, pero que se veían muy lindas.

Por los días, (en mis mañanas de ocio y juegos) también me daba un tiempo para mirar el cielo y encontrarles formas divertidas a las nubes que se movían  lentas pero libremente y me preguntaba que sería si pudiera viajar sobre ellas, le comentaba a mi tía sobre estas figuras y ella siempre llena de historias me contaba más historias que hacían volar mi imaginación.

En toda mi infancia no comprendía estas bellezas de la naturaleza, solo sabía que disfrutaba que estuvieran ahí y las historias que podía crear sobre ellas. Como los impresionantes cerros que rodean mi pueblo. ¿Quién se tomaría la molestia de construir semejantes monumentos? Seguro un viejito con largas barbas blancas y un sombrero de paja quien ahora toma placidas siestas en su obra maestra.

Mi mente no tenía espacio para placas tectónicas ni terremotos en años tan lejanos que ni siquiera mi imaginación aún tenia capacidad de experimentar.

Las personas siempre dotadas de imaginación,  a lo largo de la historia nos hemos preguntado cosas y nos las hemos respondido como mejor nos parece y eso hace que nuestras vidas sean más divertidas, eso hace que tengamos historias.

Descubrí que para flotar sobre una nube podría lograrlo al flotar sobre la espuma del mar y que esa inmensa capa de agua esconde mundos que mi imaginación no es capaz de llegar tan profundo. Mientras tanto me sigo preguntando cosas y sigo buscando historias en todas las imaginaciones que me sean posibles.

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